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Mi partida con el Chester

Iniciar una partida en el Football Manager tiene diferentes condimentos, adonde queremos ir, que quiero lograr en la partida, donde me gusta dirigir, como me gusta dirigir, etcétera. Durante mis años de juego pase mucho tiempo dando vuelta por las ligas bajas de las Islas Británicas (Inglaterra, Gales, Escocia o ambas Irlandas) y en esta ocasión no iba a ser diferente. El objetivo que me proponía era el llevar un club fundado hace más de 100 años que este pululando en la Vanarama National League de Inglaterra hasta la Premier Division, me tome los años que me tome. Hacia la narración de experiencia vamos

*todo lo que aquí esta resumido como decisiones u objetivos están explayados en profundidad en la “Guía para ascender en el fútbol inglés” que se encuentra en esta misma web*

El club elegido

Después de estudiar las opciones que se ajustaban a mi proyecto como partida, elegí a un equipo por lo mismo que suelo hacer cuando no me decido claramente: por el escudo y la camiseta, algo que estéticamente se adapte a mis ojos y sea para placer del juego. Así me termine decantando por la elección del Chesterfield Football Club, fundado en el año 1866 y que desde el año 1952 no había podido volver a participar en el Championship y que nunca había llegado a pisar la First Division o la Premier League, así que el club encajaba en todas mis perspectivas para elegirlo y así fue.

El manager

El nombre del manager marca mucho el rumbo de nuestra partida, ¿vamos a recrear algún jugador desgraciado que hayamos visto jugar? ¿o nos vamos a inventar un perfil desde cero?

Yo suelo decantarme por la segunda opción, considerando que las partidas las juego para mí únicamente. Eso no quita que le invente alguna historia por detrás, que incluso las escribo en algún cuaderno o archivo de la computadora, como para darme un atrape aún mayor a la partida que voy a iniciar. En este caso el entrenador se llamaría John Williamson, nacido en la misma ciudad de Chesterfield, de 36 años y que tiene grandes rasgos depresivos y de inicios de esquizofrenia, pero que solo encontró escape a través del fútbol para poder seguir con vida.

Con estos dos aspectos solucionados y las ligas cargadas, estábamos listos para arrancar la partida.

Ligas cargadas: Inglaterra (Hasta la Vanarama North/South), Escocia (Hasta la Ladbrokes Premiership), Gales (Solo máxima división), Irlanda (Solo máxima división), Irlanda del Norte (Solo máxima división) – en modo jugable-. Las principales de Europa las cargue en modo solo ver, al igual que Argentina y Brasil.

La partida, temporada por temporada

2019-2020

Iniciábamos nuestro periplo como entrenador, esperando que salga todo bien. Me encontraba con un club más que ordenado y que era modelo para la liga donde se encontraba. La prensa nos preveía 6° en la tabla, lo que significa que entraríamos a playoff. Por supuesto, creía que teníamos lo necesario para pelear el campeonato, pero no le iba a meter presión indebida a los muchachos. No quería que me hagan la cama ya en la pretemporada.

Decidí junto a mi cuerpo técnico que, de ahora en adelante, en los fracasos y en los éxitos, íbamos a jugar con un estilo asociativo, de pase, de tener la posesión y buscar dominar al rival. La táctica podía variar de acuerdo a lo que tuviéramos o la liga donde estemos, pero queríamos tener una marca propia de juego. Lo autodenomine “El estilo Williamson”, aunque a la prensa no le gustó esto y tuvimos nuestro primer cruce, pero que les den.

Una pretemporada de muchos partidos (9) para poder afianzar la táctica y la idea.  Jugaríamos con una línea fija de 4 en el fondo, bien clásico para no caer en experimentos raros, un MC que funcionaría de 5 para equilibrar la transición ataque – defensa, dos mediocampistas que tendrían dos tareas diferentes: el de la derecha haría más recorrido y sería lo que los ingleses conocen como box-to-box –de área a área-; y el de la izquierda estaría más dedicado a la construcción del ataque luego de recuperación o salida de fondo. Adelante iríamos a la clásica de dos extremos bien abiertos, tomando mate con los suplentes bien pegados a las bandas, y un delantero que sería la referencia de área. En términos prácticos un 4-3-3 o 4-1-4-1, depende como lo quiera interpretar el que ve cómo funciona.

Fuimos una aplanadora de esas que da gusto ver, ganando 28 partidos, empatando 14 y perdiendo solo 4, algo que nos dejó con 98 puntos y campeones con tranquilidad en nuestra primera temporada. El siguiente en la tabla fue el Barnet a 7 puntos, lejos de nuestra estela de pura brillantez y juego que deleitaba a toda Inglaterra, o al menos que se atrevían a ver un partido de esta liga. Marcamos 75 goles y apenas concedimos 37, demostrando la efectividad de nuestra táctica en una liga que es muy pareja pero que no nos complicó en demasía.

La plantilla demostró estar equilibrada y las cesiones que hicimos nos ayudaron a tener un salto de nivel. El que mayor nivel nos dio fue Anthony Spyrou (DLC – cedido desde el Norwich), nuestro 9 que se dedicaba tanto a molestar al portero como a meter goles de todos los colores (19 goles y 2 asistencias), mientras que Liam Mandeville (MPD), Bobby Kamwa (MEC- cedido desde el Leeds-), Joe Rowley (MEC), Jake Eastwood (Portero) y Josef Yarney (DFC) fueron partes vitales de nuestra campaña.

En las copas, no las que nos gustan tomar sino esas que se juegan, nos fue bien y pudimos levantar el título del F.A Trophy, dedicado a equipos de estas divisiones, donde nadie nos pudo hacer sombras y coronamos una grandiosa temporada con dos títulos bajo el brazo. Nos íbamos a la Sky Bet League Two con toda la gloria y los aficionados llevándome en alzas.

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