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Kosovo FM: Cap I

Intro personal

Nunca escribí una de mis historias de Football Manager. Y tuve muchas desde que conocí el juego con el Championship Manager 2 (temporada 97/98) hasta este 2020. La primera que recuerdo fue en el Liverpool en aquel juego, con largos años de infructuosos intentos de ganar la Premier League hasta conseguirlo (¡en tu cara Klopp!). Después, diferentes etapas en Boca (club del que soy hincha, obvio) y en Parma (el que siempre me gustó de Italia, y hasta en una llegué a ganar la Intercontinental), seguido de probar todas las ligas principales con equipos grandes, empezar a bucear en otros desafíos con fracasos rotundos y algunos éxitos (nunca olvidaré el Osasuna que llevé de la Segunda a jugar la Champions League), descubriendo y aprendiendo mucho en el camino. 

Estoy bastante seguro que mi curiosidad futbolística que me lleva a querer conocer historias y clubes y ligas exóticas (por fuera de la propia y las principales del mundo) tiene que ver casi por completo con el Football Manager. Y esa curiosidad combinada con un interés por la historia política y social crearon un monstruo simbiótico que no puede parar. Así tuve una historia frustrante en la liga de San Marino dirigiendo a La Fiorita, por ejemplo. Hasta llegar a lo que acá quiero contar.

Introducción histórica

Advertimos que se viene una larga intro de contextualización histórica política y futbolística, porque tiene mucho que ver con la fundamentación de esta partida. La base de por qué jugarla, tiene todo que ver con lo que resumimos a continuación. Si se aburren, pueden saltar derecho a cuando dice Ahora sí, vamos a Kosovo

Yugoslavia 

Fútbol, historia y política decíamos. Todo eso está mezclado de manera explosiva en la península de los Balcanes y más precisamente en lo que antes conocíamos como Yugoslavia. Para todos los criados y nacidos en el siglo XXI que desconozcan este extinto país, resumamos de lo que hablamos. La República Federativa Socialista de Yugoslavia fue creada luego de la Segunda Guerra Mundial con la unión de otras seis repúblicas: Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro y Serbia (donde se incluyen a su vez dos provincias autónomas, Vojvodina y Kosovo). Ordenada como una federación multicultural estaba basada en una experiencia previa que existió entre 1918 y 1945 bajo el nombre de Reino de Yugoslavia. El Estado existió como tal hasta 1991 cuando comenzó su disolución tras el fin de la Guerra Fría, con la caída de la Unión Soviética y de las repúblicas socialistas en toda Europa. 

A lo largo del siglo XX, sobre todo entre 1960 y 1980, Yugoslavia fue un país importante del continente y del mundo. En lo que concierne al fútbol, se codeó con las potencias históricas con varios momentos relevantes. A nivel selecciones, fue uno de los cuatro europeos en la primera Copa del Mundo en 1930 finalizando en el cuarto lugar y tuvo su momento de éxito a mediados de siglo: tres medallas plateadas (1948, 1952 y 1956) y una dorada (1960) en los Juegos Olímpicos, dos subcampeonatos en la Eurocopa (1960 y 1968) y otro cuarto lugar en el Mundial de 1962. 

Hacia el final del siglo XX se gestó una nueva generación de futbolistas que no pudo llegar a competir en todo su esplendor a nivel Mayor por la disolución de la Federación. En 1987 había ganado el Mundial Sub-20, en 1990 alcanzó el quinto puesto del Mundial de Italia 90 (perdiendo con Argentina por penales), y en 1992 llegaba a la Eurocopa como uno de los favoritos pero fue expulsada días antes del comienzo del torneo tras ser sancionada por la ONU debido a la Guerra (y su lugar lo ocupó Dinamarca, que luego sería campeón; otra historia). Esa misma sanción le impidió también participar de las Eliminatorias de 1994. ¿Algunos de los nombres que formaron ese equipo que no pudimos ver brillar? Zvonimir Boban, Robert Prosinecki, Davor Suker, Robert Jarni, Predrag Mijatovic, Dejan Savicevic, Alen Bokšić, Siniša Mihajlović, Vladimir Jugović. Mucho se especula de lo competitivo que habría sido ese equipo en la Euro 92 y en el Mundial 94. 

A nivel clubes, la historia fue correlativa a la de selecciones. Tuvo una época muy competitiva en las copas europeas entre 1960 y 1980, con un subcampeonato del Partizan en 1966 en la Copa de Campeones y repetidas semifinales en los tres torneos continentales por parte de varios equipos, y su mayor éxito a comienzos los 90s justo antes de la disolución yugoslava. El Estrella Roja de Belgrado alcanzó la gloria máxima venciendo al Marsella en la Copa de Campeones de Europa y al Colo Colo en la Copa Intercontinental, ambas de 1991. Aquel equipo compartía figuras con la selección nacional: Prosinecki, Mihajlović, Jugović, Savicevic. El futuro de ese club también se vio truncado por las guerras y solo queda en la imaginación el qué podría haber pasado.

La disolución

La desintegración de Yugoslavia fue turbulenta extendiéndose durante toda la década, y al día de hoy sigue sin estar del todo resuelta. Entre 1991 y 2001 ocurrieron las Guerras Yugoslavas enfrentando a las etnias que convivieron en un mismo Estado durante décadas: serbios por un lado, croatas, bosnios y albaneses por otros. Una de las primeras consecuencias políticas fue la secesión e independencia de Croacia y Eslovenia en 1991, seguidas de Macedonia del Norte. En 1992 declaró su independencia la República de Bosnia y Herzegovina derivando en la más cruenta de las guerras de la disolución yugoslava, por lo que terminó concretándose efectivamente en 1998. Más cerca en el tiempo (lo que quizás recordarán por el Mundial de 2006) se produjo la división pacífica de la República de Serbia y Montenegro, que había mantenido el nombre de Yugoslavia entre 1992 y 2003 para luego adoptar ese nombre. Durante aquel campeonato, Argentina enfrentó (y goleó) a Serbia y Montenegro días después de la aprobación de su división que dio lugar a los dos Estados por separado. 

En lo que concierne al fútbol, el desarrollo posterior de los países sucesores de Yugoslavia fue equivalente a lo que sucedió a nivel bélico, político y económico. Las guerras ocasionaron un desastre muy difícil de superar del cual están saliendo o intentándolo cada una a su ritmo. La más destacada, sin lugar a dudas, es Croacia. Varias de las figuras de Yugoslavia en los años anteriores eran de nacionalidad croata: Suker, Boban, Jarni, Prosinecki. Con esos jugadores destacó en el Mundial 1998, alcanzando el tercer puesto. Luego de eso, sufrió la reorganización del país y de su fútbol, y recién en los últimos años volvió a competir al nivel que conoció: todos recordamos el destacado segundo puesto del Mundial 2018. 

Eslovenia salió rápidamente de la situación de guerra y hoy es una economía desarrollada, la mayor de la región. Pero en lo futbolístico nunca fue del todo relevante dentro de Yugoslavia, con lo cual tampoco destaca por fuera de ella (exceptuando figuras individuales, como Jan Oblak). Si bien la rápida recuperación le permitió entrar con igual velocidad en las diferentes competencias, no obtuvo buenos resultados: clasificada a los Mundiales 2002 y 2010 y a la Euro 2000, en todas se fue en primera ronda. 

Serbia y Montenegro retomaron su competencia bastante rápido también, bajo el nombre de Yugoslavia hasta el 2003. Con Mijatovic, Jugovic y Petrovic como figuras, clasificaron al Mundial de 1998 perdiendo ante Holanda en octavos de final. Acá entramos nuevamente al terreno de la especulación, imaginando lo que podría haber pasado si se combinaba aquel equipo de Croacia con este de Serbia y Montenegro… Al igual que el equipo croata, el serbio sintió el golpe de la posguerra pero sin mostrar todavía recuperación, pasando sin pena ni gloria por los Mundiales de 2006, 2010 y 2018. Asimismo, desde 2007 Montenegro juega por su lado y aún no ha mostrado el potencial que se podría imaginar y que se esperaría del lugar de nacimiento de Mijatovic y Savicevic (y quizás sea otra partida interesante para abordar en el Football Manager). 

Macedonia del Norte fue otro de los que retomó casi de manera automática la actividad, desde el año 1994, pero de momento nada que destacar (y puede ser otra partida de interés). Está comenzando su crecimiento, habiendo ascendido en la Liga de Naciones, clasificando al repechaje para la Euro 2020 y empezando a competir. Lo más notable de la historia futbolística de este país es Darko Pancev, figura de aquel Estrella Roja de Belgrado del 1991 jugando para el cual se hizo ganador de la Bota de Oro de ese año. 

Por lo contado antes, Bosnia y Herzegovina penó bastante para recuperarse con una guerra que se extendió por años y una división interna que aún hoy perdura, aunque funcione de manera unificada. No obstante, en los últimos años con Edin Dzeko como figura, emblema y capitán, está ganándose un lugar en el mapa futbolístico europeo y mundial. Tras disputar varios playoffs, llegó al Mundial 2014 (partido debut ante Argentina) y luego de una caída comenzó a levantar nuevamente, ascendiendo a la A de la Liga de Naciones y estando en el repechaje para la Euro 2020. 

A nivel de clubes, la historia es distinta porque hay otro factor importante externo a la propia Yugoslavia. En 1996 se comenzó a aplicar la llamada Ley Bosman que cambió el mapa del fútbol mundial, y especialmente el europeo. En la práctica esta reglamentación posibilitó la centralización de las figuras de todo el continente y el mundo en las ligas top de Europa, a diferencia de lo que ocurría antes que los extranjeros eran excepciones y la mayoría de las ligas y los clubes estaban formadas por jugadores de su país, generando consecuentemente la debilitación de estas últimas. Si a eso se le suma el éxodo por las guerras, el resultado es bastante obvio. El fútbol de clubes en la ex Yugoslavia quedó bastante relegado al igual que el de buena parte del continente, con algunas pocas apariciones europeas y principalmente de tres equipos: Red Star Belgrade, Partizan y Dinamo Zagreb, los dos primeros de Serbia y el tercero de Croacia. 

Esto es Kosovo

Esa larga introducción histórica fue para llegar a este punto. En el centro del conflicto estuvo y sigue estando Kosovo, por tener un gran valor simbólico para los serbios nacionalistas que consideran a la región como la cuna de Serbia (remontándose a una batalla medieval entre el Imperio Otomano y el principado de Serbia, que se recordó y reivindicó como un hito fundamental durante el período de la disolución de Yugoslavia), lo cual choca con la población mayoritaria de origen albanés que habita la zona desde hace décadas, generando un conflicto étnico tan inevitable como grave. La situación de Kosovo dentro de la Federación de Yugoslavia fue determinante para las guerras que ya referimos, y en la actualidad no tiene una solución definitiva. 

En 1990 los albanokosovares declararon su independencia por primera vez, pero esta fue solo reconocida por Albania y terminó aplastada por el gobierno yugoslavo. El enfrentamiento se prolongó más allá de las guerras en Bosnia y generó un conflicto armado propio en el año 1998 tras lo cual la región quedó intervenida por la ONU. En 2008 declaró nuevamente su independencia, luego de fallidas negociaciones diplomáticas. Esta es parcialmente reconocida a nivel mundial, pero en los hechos la administración kosovar gobierna casi todo su territorio (excepto dos regiones del norte, bajo control serbio) y eso le permitió avanzar en diversas cuestiones. Una de ellas es la deportiva, y en lo que a nosotros importa, la futbolística. Por supuesto que no fue para nada fácil. Desde su independencia instó por ser reconocida como una nación en UEFA y FIFA, pero debido a sus conflictos no era aceptada ni se le permitía jugar amistosos. El proceso de internacionalización de su fútbol fue arduo y extenso. Recién en el año 2014 la FIFA le permitió jugar partidos amistosos contra seleccionados de otros países, luego de años de pedidos rechazados. En 2016, nuevamente se trató su solicitud de ingreso a UEFA, ganándola por escaso margen. A los pocos días, una votación similar le permitió ingresar a la FIFA con mayor apoyo, amparándose en la legislación de la federación que permite que los estados reconocidos por la mayoría de la comunidad internacional pueden ser admitidas. Kosovo cuenta con más del 50 % de reconocimiento en Naciones Unidas y casi total de la Unión Europea, cumpliendo entonces el requisito más allá de los muchos conflictos que aún debe superar esta nación. De esta manera, accedió por primera vez a la clasificación para un Mundial en el camino a Rusia 2018. El gran hacedor de este logro fue el presidente de la federación, Fadil Vokrri, a quien más adelante mencionaremos también en su rol de futbolista destacado. (Al respecto, recomendamos este artículo de Enganche).

¿Cuáles son los antecedentes del fútbol kosovar? En paralelo a la historia de Yugoslavia, tiene un hito en los 1960s y un pasado reciente con figuras desperdigadas, más un futuro auspicioso de jóvenes prometedores. 

Tres jugadores integraron el plantel yugoslavo ganador de la medalla de oro olímpica y el subcampeonato europeo, ambos de 1960: Milutin Šoškić, Fahrudin Jusufi, y Vladimir Durković. Además, Vokrri fue el jugador más destacado de la historia de Kosovo (con un estilo de juego maradoniano) y fue parte de la selección yugoslava en la década de 1980 y figura en la liga nacional (jugando para el Partizan) que lo llevó a seguir su carrera en Francia y Turquía. A su vez, Stevan Stojanović fue el arquero y capitán del Estrella Roja de Belgrado campeón europeo  de 1991. 

Desde luego que Kosovo fue la región de la ex Yugoslavia más golpeada por su desmembramiento y guerras posteriores. Mucha población abandonó la región, exiliándose en distintos puntos de Europa. Esto tiene su repercusión futbolística al generar que muchas figuras kosovares representen seleccionados de otros países donde crecieron o incluso nacieron. Valon Behrami, Granit Xhaka, Xherdan Shaqiri y Adnan Januzaj, son algunos ejemplos de renombre pero los casos se multiplican. 

A nivel clubes, participan en las ligas yugoslavas desde la década de 1920, compitieron en las ligas de Albania durante la Segunda Guerra Mundial, y desde 1945 tienen su propia liga, formada en un principio dentro del sistema de ligas de Yugoslavia. El FC Prishtina fue el equipo más relevante de Kosovo en ese tiempo, manteniéndose cinco años en la primera división de la Federación y alcanzando la semifinal de la Copa nacional. Durante ese período el club era vivido por los hinchas como un combinado de Kosovo y las victorias sobre los equipos serbios eran celebradas como triunfos ante la opresión del Estado yugoslavo sobre los albanokosovares. En aquel equipo, el emblema era el mismo Vokrri que nombramos antes. 

El fútbol nunca se detuvo en Kosovo.  Desde 1991 a 1999, se formó una liga con clubes a favor de la independencia que nunca tuvo reconocimiento internacional (y que era perseguida y reprimida por las autoridades serbias), mientras los principales seguían compitiendo en la liga de Serbia y Montenegro. En 1999 se estableció la liga que al día de hoy sigue funcionando incluyendo a todos los equipos del país, con excepción de dos regiones del norte que siguen compitiendo dentro del sistema de ligas serbio (generando todavía más historias por contar, en las que por ahora no vamos a entrar). Este campeonato se disputó por fuera del mapa europeo por casi veinte años hasta que fue admitida en UEFA, y desde 2017 la Superliga de Kosovo clasifica a la UEFA Champions League a la vez que la Copa de Kosovo hace lo propio a la UEFA Europa League. 

(Para más lecturas recomendamos los hilos de Periodistán: 1, 2, 3, 4 y 5).

Ahora sí, vamos a Kosovo

Con todo el contexto relevado, queda bastante clara la motivación inicial de esta partida: una larga historia, tradición futbolística que se remite a glorias europeas y mundiales, un enorme desafío de desarrollar desde cero una nación.  

La partida la comencé en el Football Manager 2018, con lo cual empezamos casi en el mismo momento en que Kosovo inició sus participaciones internacionales. Nada más que un año después. Y antes de comenzar a hablar de la partida en sí, vale una aclaración más. La admisión de Kosovo a la FIFA generó una controversia por la elegibilidad de los jugadores de nacionalidad o ascendencia kosovar que habían optado por jugar en otros países porque el suyo no podía competir a nivel FIFA. La federación mundial debió hacer excepciones y analizó caso por caso a los jugadores que pedían poder jugar para Kosovo a pesar de haber disputado partidos oficiales en otras selecciones mayores. Esto tampoco se lo hizo fácil la FIFA a Kosovo. Solo horas antes de su partido debut (ante Finlandia, de visitante) le dio el permiso a seis de sus jugadores titulares para jugar con su camiseta nacional.  

La norma general que se aplicó fue admitir a quienes tuvieran la doble nacionalidad al momento de haber optado por otro país al no poder jugar con Kosovo, y que después de la admisión del Estado en FIFA (mayo 2016) no hubieran jugado para la selección que estuvieran representando antes. De este modo, a varios ex jugadores albaneses (principalmente) y de otros países de Europa (donde fueron exiliados kosovares) se les dio permiso para pasar a Kosovo: entre ellos, Samir Ujkani con 20 apariciones en Albania y Valon Berisha con más de 40 en Noruega. Otros, mucho más reconocidos, como Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri que jugaron para Suiza en la Euro 16 y después, ya no pueden representar a Kosovo. No obstante, en el futuro real, la FIFA analizará caso por caso cada pedido de jugadores para representar a Kosovo. 

En el Football Manager, la norma es que si jugaron para otro país en la mayor algún partido oficial (no amistoso) no puede ser convocado. Si lo hicieron en otro nivel o en amistosos, está la opción de “pedir representar al país” y eso puede derivar en un rechazo automático o bien en una charla con el jugador para intentar convencerlo. 

Acá comienza esta historia y nos iremos apartando progresivamente de la realidad (aunque puede que comparemos de tanto en tanto los resultados del mundo real, para contextualizar éxitos o fracasos). 

Datos de la partida

  • Equipo: Kosovo. 
  • Base de datos: personalizada. 
  • ¿Qué trae? Parche de Kosovo, incorporando los tres niveles de ligas del país. Todos los jugadores de nacionalidad kosovar (parcial o total) cargados. 
  • Cantidad de jugadores: 10000. 
  • Ligas Jugables: Todas las ligas de Kosovo (tres niveles). 
  • Comienzo: esta partida la comencé en junio de 2018 (real) y actualmente va por marzo de 2019 (tiempo de FM), por lo que los dos primeros años de juego serán relatados en retrospectiva y luego comenzamos a ir año a año. 

2017: debut, reconocimiento del territorio y pruebas

Albert Bunjaki fue el director técnico de la selección de Kosovo desde 2009 sosteniendo prácticamente todo el proceso del equipo cuando no podía ni siquiera jugar amistosos con permiso de la FIFA. Se dio el gusto de dirigir los primeros partidos bajo UEFA y FIFA, pero luego de varios malos resultados decidió dejar su lugar a un nuevo DT. 

La elección fue Mariano Abrach, ex futbolista argentino de 40 años nacido en Rosario pero con doble nacionalidad kosovar, manteniendo la raíz necesaria para afrontar esta tarea con la pasión correspondiente. 

Él acercó un proyecto que convenció a las autoridades para encarar el desafiante futuro de Kosovo, con jugadores mayores por repatriar pero mucho más por desarrollar en su juventud local y esparcida por toda Europa. Abrach propuso a la Federación de Kosovo hacerse cargo de los tres equipos disponibles (la Mayor, la Sub-21 y la Sub-19) para trabajar a la vez en todos ellos, creando una relación dinámica entre los planteles y acomodándolos según la necesidad tanto por las edades, como para darles competencia según el nivel que requieran cada uno de los jugadores, y también dependiendo del fixture que enfrente cada equipo (en ocasiones, la Mayor solo juega amistosos mientras la Sub-19 necesita todo el plantel para competir por entrar en la Eurocopa juvenil). Asimismo, el trabajo propuesto era el de convencer a todos los jugadores posibles para vestir la camiseta de Kosovo y ocuparse de que jueguen partidos oficiales con la Selección Absoluta para así sellarlos a futuro. No sería fácil convencer a jugadores jóvenes con la posibilidad de representar a naciones como Italia, Suiza o Alemania, pero la intención será defender a Kosovo ante todo. 

¿Los objetivos? Abrach se mostró con mucha ambición. A corto plazo para la Mayor sería difícil, mientras los jóvenes tendrían algo más de posibilidad. La clasificación al Mundial 2018 era casi imposible, por lo que de momento la idea era formar un equipo competitivo y apuntar a obtener resultados más adelante: ascender en la Liga de Naciones, luchar por un lugar en la Eurocopa 2020. A largo plazo, todo: Abrach dice que siempre apunta a ser campeón mundial, sin importarle su trabajo. Si llegamos a la Euro, buscar clasificar al Mundial 2022 apoyado en los equipos jóvenes que competirán por entrar a las Eurocopas de sus categorías y de los cuales se pueden promocionar en el camino a Qatar. Más allá, llegarán la Euro 2024 y el Mundial 2026… ¡mucho por hacer! 

La idea convenció y asumió el 7 de agosto de 2017. 

El argentino-kosovar decidió sostener al equipo técnico de Bunjaki, especialmente porque contaba con la experiencia de Tord Grip, quien fuera ayudante de campo de Sven-Göran Eriksson en Suecia, Lazio, Inglaterra, México y Costa de Marfil. A Bunjaki, Grip lo conocía de la época en que el kosovar trabajara en el país escandinavo luego de exiliarse allí. Lo que Grip puede aportar con sus años de trabajo es fundamental para afrontar los muchos desafíos. 

Para poder concretar el plan necesitaría también buenos segundos entrenadores en los equipos Sub-21 y Sub-19. Por ello, buscó convencer a Bunkaki para que siguiera colaborando con Kosovo aunque sea en las categorías juveniles. Así lo hizo, sumándolo como ayudante del equipo Sub-19, permitiéndole mantener su nuevo trabajo en el Vellaznimi. Al cuerpo técnico del Sub-21 llamó a Shefket Sermaxhaj, quien también siguió trabajando como segundo en el Drita. 

Luego de eso se ocupó de renovar y ampliar el equipo de ojeadores, sumando a uno específico para cada equipo juvenil con el objetivo de recibir toda la colaboración posible en la búsqueda de joyas que pudieran jugar para Kosovo.

Después de eso, pasó a conocer a los equipos y lo que tenía por delante. Primero, la idea táctica. Los tres equipos jugarían con una misma base que se iría adaptando según la complejidad de los partidos y rivales. En esencia, un 4-4-1-1 con un cinco defensivo, un centrocampista de marca y juego, y un organizador adelantado. Este último podía acomodarse en tres cuartos de cancha o desde el círculo central, para un parado inicial de mayor contención. Por los costados, dos extremos principalmente lanzados al ataque, y los laterales que aportarían pase y llegada desde abajo. En el ataque propiamente dicho, un delantero avanzado con cualidades para ganar en velocidad, contener la pelota, apoyarse en los costados y más que nada capacidad para definir mano a mano. Este quizás era el puesto más difícil de cubrir: la mayoría de los delanteros kosovares tienen características de ariete, y adaptar esto a un delantero avanzado es difícil de conseguir; habría que buscar y trabajarlo mucho. Dadas las circunstancias, seguramente la superioridad de los rivales llevaría a jugar al contragolpe y esos jugadores veloces y definidores son fundamentales para ganar los partidos. Si el partido era más parejo, la construcción del juego desde el mediocampo hasta el área generaría un equipo más ofensivo con 4 o 5 jugadores pisando el área. 

Segunda tarea: los partidos a enfrentar. Con la Mayor, tenía cuatro por delante de la clasificación al Mundial 2018 sin chances de clasificar. Los partidos eran ante Finlandia y Ucrania de local, y Croacia e Islandia de visitante. Ninguno fácil, todo terreno de pruebas. Para seguir probando, Abrach gestionó algunos amistosos por el mundo para fines de 2017 y principios de 2018. Japón y Costa Rica en noviembre, Estados Unidos y Perú en marzo del año siguiente. 

Al armar el plantel, el mecanismo elegido por el nuevo DT fue tomar el equipo que venía jugando e ir eligiendo su propio equipo, dando oportunidades a todos de demostrar en el campo de juego sus capacidades para ser parte de una Selección con ambiciones a largo plazo. Así fueron descartados varios y se fue formando una base para reforzar con los mejores de las categorías juveniles. ¿Los resultados? Nada bueno, y generaba una preocupación en el técnico de que la Federación no le tuviera toda la paciencia necesaria a su proyecto. 

Con la Sub-21 sí pudo arrancar una clasificación desde cero. En un grupo que lo enfrentaba ante Montenegro, República Checa, Dinamarca, Lituania y Eslovenia, buscaría un lugar en la Eurocopa Sub-21 2019 (competencia que se realiza cada dos años). El recién llegado de Sudamérica se enteró una vez en el cargo que este campeonato Sub-21 era en la práctica un Sub-23 (el límite de edad de 21 años es al comenzar la qualy, no al finalizar el torneo) y clasificaba entonces a los Juegos Olímpicos de 2020. Un nuevo desafío, un nuevo objetivo. Para alcanzarlo, primero debía ganar este grupo o aspirar a ser uno de los mejores segundos para disputar un playoff. El material con el que trabajar a este nivel era mucho más interesante que el de la mayor y permitió redondear un primer año irregular pero auspicioso, perdiendo ante los mejores del grupo (Dinamarca y Rep. Checa) pero superando y haciendo frente a los otros. Era casi imposible ganar el grupo pero ser segundo era un objetivo factible. 

Mientras tanto, la Sub-19 disputa un campeonato europeo por año, en julio. La clasificación se da en dos fases de grupos de cuatro: el primero en octubre y los dos mejores van al segundo grupo que se juega en marzo, desde donde clasifica uno solo al torneo final. En los hechos arranca como un Sub-18 para terminar en Sub-19, y cada dos años clasifica también al Mundial Sub-20, por lo que este ciclo podría llevar a Kosovo por primera vez a un Campeonato del Mundo. El sorteo puso a al juvenil kosovar ante sus equivalentes de Irlanda, Albania y San Marino. Con solo dos amistosos previos para elegir a las mejores promesas, el producto en bruto se demostró el más interesante como anticipaban los informes previos. Fácil clasificación con tres victorias contundentes y varios nombres que ya pedían un lugar en la mayor. Algunos de ellos contaban con doble nacionalidad, apurando al DT a hacerlos jugar al máximo nivel para asegurarlos a futuro.  

Con la incertidumbre de si la Federación le daría tiempo para seguir trabajando en la Mayor pero con la certeza de que el proyecto basado en el futuro del país tenía mucho para dar, Abrach cerró 2017 pensando en todo lo que tendría por delante el año que seguía: el debut de la Liga de las Naciones con la obligación de ascender, la ambición por hacerse un lugar en la Euro Sub-21 y quizás los Juegos de Tokio, y la posibilidad más cierta de jugar la Euro Sub-19 y de ahí saltar al primer Mundial para Kosovo.

En el cierre del primer año, se hizo un informe y balance de las promesas de los equipos juveniles y un puñado de malas noticias de jóvenes jugadores que optaron por otros países. Empezando por las malas, los que se fueron: Meritan Shabani, Beli Lukaj y Auron Berisha. Shabani fue el extremo derecho titular en los tres partidos del grupo del Sub-19 y luego de esa clasificación decidió representar a Alemania, país en el que juega siendo parte de la reserva del Bayern München. Lukaj, centrocampista de Lazio que destacó en los mismo partidos, luego del grupo declaró su deseo de jugar para Suiza. Y por último, Auron Berisha rechazó la convocatoria kosovar para representar a los juveniles de Italia. Cada vez que un jugador optó por otro país, Abrach sintió el golpe a la nación como si él mismo fuera nacido y criado en Kosovo. 

No obstante, fueron muchas más las buenas noticias y los jugadores que sí eligieron hacer su carrera con el escudo de Kosovo en el pecho. En el equipo Sub-21 se destacaron Donis Avdijaj, Leonard Pllana y Milot Rashica. El primero de ellos un polifuncional volante ofensivo y delantero del Schalke 04 a préstamo en el Roda JC holandés, que jugando en esos dos puestos llegó a marcar tres goles en los seis partidos del año. Pllana (del Dalkurd sueco) apareció más en la segunda tanda de encuentros y empezó a pedir su lugar como delantero titular anotando dos goles desde el banco en los cuatro partidos que entró. Rashica, en tanto, ya había debutado en la mayor pero necesitaba otro roce competitivo y venía bien para reforzar este segundo equipo, aportando juego y goles desde la banda izquierda. 

En el Sub-19, el futuro más interesante se resume en tres jugadores (aunque casi todo el plantel promete bastante). Primero, Labinot Kabashi, un mediapunta por el centro que es una de las joyas de la Masía y cuenta con doble nacionalidad (finlandesa), lo cual genera apuro por hacerlo debutar en la Mayor para evitar perderlo pero a la vez el equipo juvenil lo necesita. Edon Zhegrova del Genk belga destacó con su llegada al ataque desde ambos costados, fundamental para la táctica empleada. Y por último, el goleador que destacó en un puesto donde hay muchos chicos por desarrollar para ocuparlo en la Mayor: Riad Krasniqi, delantero del Inter a préstamo en el Genoa en donde ya empieza a sumar minutos en la Serie A. 

2018: es la hora de ganar 

Sintiendo la presión de no haber ganado ningún partido con la Selección Absoluta, con incertidumbre y temor a represalias de la directiva, llegó el sorteo para la primera edición de la Liga de Naciones de la UEFA. Este torneo fue creado para disminuir la cantidad de amistosos sin mucho sentido ni emoción, ocupando ese lugar con enfrentamientos de seleccionados de nivel similar que brindan a su vez mayor competitividad y potencial crecimiento para los equipos en desarrollo. Ideal para los planes de Abrach en Kosovo. 

El formato dispone a las 55 naciones en cuatro divisiones según el ranking de la UEFA, desde la A a la D, divididas en cuatro grupos cada una. Los mejores de cada grupo ascienden a la división superior, y los peores descienden a la inferior. Además, los ganadores de los grupos reciben como doble premio la clasificación al playoff por un lugar a la Eurocopa 2020. 

Lógicamente, Kosovo entró a la Liga en la última categoría. La suerte la puso en un grupo que podría haber sido más generoso… Viendo como caían rivales accesibles a los otros tres, recibió en el suyo a los también ex yugoslavos de Macedonia del Norte con Goran Pandev como figura, la otrora república socialista de Azerbaiyán que promete ser competencia gracias a las fortunas del petróleo cuya selección la dirige Robert Prosinecki, y una débil Andorra destinada a ser goleada por todos. El orden de los partidos pronosticaba suspenso y emociones. Azerbaiyán y Andorra en septiembre, la difícil doble fecha de octubre visitando a Macedonia y recibiendo a Azerbaiyán, y el cierre para golear a Andorra y seguramente definir todo contra Macedonia en casa. 

Antes de estos seis partidos por los puntos, dos amistosos para terminar de probar: visitar a Estados Unidos y recibir a Perú, dos selecciones en preparación para el Mundial de Rusia que en Kosovo mirarían por TV. Con dos derrotas por 0-1 y 0-2, las conclusiones que quedaron fueron de jugadores que no volverían al equipo y los puestos a reforzar con los prometedores del Sub-21 y Sub-19. Además, los partidos de la Liga de Naciones que se presentaran más accesibles servirían para hacer debutar en la Mayor a jóvenes, comprometiéndolos con Kosovo. Pero para eso faltaban todavía seis meses: recién en septiembre después del Mundial volvería a competir el equipo. 

Lo mismo ocurría con la Selección Sub-21 que tenía dos amistosos para probar algunos jugadores y pulir el equipo de cara los últimos cuatro partidos del grupo clasificatorio a la Euro de la categoría. Ante dos rivales de más o menos el mismo nivel como Macedonia y Georgia, se dieron dos victorias consecutivas que afianzaban al equipo y generaban un buen ánimo para dar pelea contra República Checa y Dinamarca en septiembre. 

El calendario más atractivo de la primera mitad del 2018 lo tenía el también más atractivo equipo Sub-19. Triple fecha en marzo para buscar un lugar en la Euro de su división en el segundo grupo de la qualy. Los rivales: Ucrania, Holanda y Gales. Recordemos, solo el ganador del grupo clasifica. En los papeles muy difícil, pero los buenos resultados y el nivel demostrado el año antes generaban fe y esperanza en el equipo. El comienzo fue un tropiezo ante Ucrania, empatando 1 a 1 de local y sin jugar bien. Se sentía la ausencia de Riad Krasniqi (lesionado) y cuatro meses sin jugar juntos necesitaban ser refrescados para reencontrarse, pero rápido; Holanda en su cancha era el próximo partido solo cuatro días después. Abrach acomodó algunas piezas, pasando a Zhegrova de la derecha a la izquierda y dándole lugar a Muhamed Maloku (autor del gol empate ante Ucrania entrando desde el banco) y otro Krasniqi sin relación familiar (Gentrit) a la delantera en el lugar de un Lorik Zeneli que no cumplió. Un pleno del DT argentinokosovar, ya que la victoria por 2 a 1 llegó de los pies del delantero de 16 años. 

En la tercera fecha, Ucrania (4 pts.) y Holanda (3 pts). se enfrentaban entre sí y la Kosovo juvenil (4 pts.) debía ganar a Gales (0 pts.) y esperar. Con dos de Maloku, dos de Kabashi y uno de G. Krasniqi se estampó un contundente 5 a 0, mientras Holanda hacía la propio ante Ucrania…  ¡y ya está! Kosovo quedó arriba de los tres con 7 puntos dándole el primer hito a la historia de sus seleccionados: ¡a la Eurocopa por primera vez! Y de yapa, el camino al Mundial Sub-20 seguía abierto. 

Mientras todos tenían los ojos en Rusia, Abrach no dejaba de pensar en su joven Kosovo. El campeonato europeo la plantaba ante la defensora del título Inglaterra, Bélgica y Rusia; de ese grupo, los dos mejores pasaban a las semifinales y automáticamente al Mundial Sub-20 de Polonia 2019. El tercero, tenía una opción más: playoff ante el tercero del otro grupo. La competencia estaba muy complicada para aspirar realísticamente al segundo puesto, pero algunos puntos tendría que poder sacar para acomodarse tercero y dar pelea por un lugar entre los mejores del mundo juvenil. 

Como preparación del equipo, diez días antes dos amistosos: uno de cierta exigencia ante la anfitriona de la Euro Sub-19, Finlandia, y otro para levantar la moral ganando fácil contra Mongolia. La buena noticia era el regreso de Riad Krasniqi, y la mala es que le faltaba ritmo luego de una serie de lesiones para ser el que Abrach ya sabía que era. En los amistosos, con victorias fáciles, Riad no estaba bien físicamente y no había tiempo. El debut ante Inglaterra lo vería desde el banco al lado de Kabashi y Zhegrova quienes tampoco estaban al 100%,y Abrach decidió cuidar en el primer partido que se presentaba imposible, para guardarlos y sacar puntos en los otros dos. Los ingleses aprovecharon y a los 15 minutos ya iban arriba por 2 a 0. Comienza el segundo, y otro gol inglés. Una cosa era guardar y otra muy distinta era entregar el partido: a la cancha los tres y rápido descuento. Inglaterra no tendría piedad y apuntaron otros dos, marcando un doloroso 5 a 1. Desde la línea de banda el DT anima a sus jugadores y les pide más, que demuestren lo que de verdad pueden. Riad Krasniqi se siente tocado por el aliento del técnico y descuenta otra vez. Sobre el final, Zhegrova marca de penal y decora el resultado para un animado 5 a 3. Mejor. 

Sin tiempo para descansar, había que sumar si deseaba pelear por un lugar mundialista. El mejor equipo a la cancha y a buscar la victoria contra Bélgica, que había superado a Rusia en su primer partido. Se da un encuentro de ida y vuelta que pone por delante dos veces a Kosovo (R. Krasniqi y Kabashi), pero las dos veces empata el congoleño-belga Anaxis Dinsifwa. Masticando bronca se fue Abrach porque la victoria era posible, pero ahora había que conformarse con el seguro tercer puesto. Con un empate ante Rusia (que traía dos derrotas) ya estaba, pero de ganar y esperar que Inglaterra hiciera lo mismo ante Bélgica, todavía poder ser segundo pasando a semifinales y al Mundial. Tercera fecha. Las noticias que llegaban del otro partido no animaban con dos goles belgas en los primeros 15, seguidos de un empate rápido de parte de los ingleses… todo olía a arreglo. Empeorando la cuestión, Kosovo llegaba más pero la pelota no quería entrar y se iba todo en cero. 

El rival del playoff tampoco era buena noticia. España había quedado tercera detrás de Francia y Portugal, por lo cual tendría que enfrentar a otro rival top. Los jóvenes españoles fueron claramente superiores durante el primer tiempo aunque no pudieron marcar. En una pelota parada al comenzar el segundo tiempo, encontró el gol desde la cabeza de Jesús. El resto físico español también estuvo por encima del de Kosovo, que sufrió la lesión de Zhegrova y el cansancio general de todo el equipo, esforzándose por un empate no pudo ser. Se esfumó así el sueño de una Kosovo mundialista, aunque el balance debía ser positivo de todos modos: primera clasificación a una competencia europea y dando pelea hasta el final. Sin lugar a dudas el futuro era auspicioso. 

[Nota de la realidad: Kosovo no pudo clasificar a la Euro Sub-19 de este mismo año, y hasta la fecha no lo consiguió tampoco en las siguientes]

Era hora de volver la vista y la ocupación a la Selección Mayor. En Rusia 2018 acababa de coronarse campeón mundial Brasil superando a Bélgica en la final, y Argentina (luego de perder la semifinal ante el eterno rival) se quedaba con el tercer puesto venciendo a Serbia. Este cuarto lugar serbio fue un recordatorio de que los ex Yugoslavia tienen mucho para dar en el fútbol mundial, un acicate más para levantar a Kosovo desde cero. 

Retomando, uno de los puestos de la Mayor que necesitaba con urgencia ser reforzado, era el del delantero. De esta manera, para el inicio de la Liga de Naciones subió Leonard Pllana dejando de ser promesa y convirtiéndose en realidad al debutar contra Azerbaiyán en el Estadio Olímpico de Bakú. En el minuto 23 abrió el marcador, y se sentía en el aire que estaba comenzando de verdad la historia de Kosovo. El también joven de la Sub-21 Florian Loshaj no estaba rindiendo en el puesto del 10 y saltó a la cancha en el entretiempo la joya del Barcelona, Labinot Kabashi. Era su debut para declararse jugador kosovar, pero también lo necesitaba el equipo. En el minuto 67 llegó el empate del local, y antes de que pudiera caer el ánimo kosovar el joven 10 marcó un penal en movimiento que sería el 1-2 definitivo, la primera victoria oficial de la historia de la Selección de Kosovo. 

La segunda fecha con Andorra sí estaba planeada para hacer debutar jóvenes promesas. Además del mismo Kabashi, ahora de titular, saltaron a la cancha Edon Zhegrova y Riad Krasniqi, dos de las figuras de la Euro Sub-19. Todos tenían condiciones para seguir jugando en la Mayor sin lugar a dudas, demostrándolo con un 4 a 0 claro con goles de Zhegrova, Krasniqi y dos de Pllana desde el banco de suplentes. Todo marchaba como debía por acá… tocaba ocuparse de la Sub-21. 

Para tener aspiraciones en la clasificación, debía superar la doble fecha de septiembre invicta: primero recibía al rival por el segundo puesto, República Checa, y luego visitaba al seguro ganador del grupo, Dinamarca. El equipo había perdido algunos jugadores importantes porque la Mayor los necesitaba más y debía suplirlos. Faltaban los goles de Pllana y los checos harían todo por llevarse los tres puntos de Kosovo. Abrach tenía un par de cartas por jugar: una defensa sólida que resistió todos los embates, y el as en el medio de la cancha llamado Mergim Berisha (compañero pero no familiar de Valon Berisha en el Red Bull Salzburg, en donde estaba sumando sus primeros minutos tras un préstamo en el LASK Linz también austríaco). Tiro libre desde atrás para Kosovo. En lugar de lanzar el centro a la olla el lateral Agon Xhaka levanta la cabeza y lo ve a Berisha en la puerta del área: pase al pie, se acomoda y… ¡golazo! 1 a 0 y a cobrar. 

Con Dinamarca sería un partido parecido, pero sin la misma suerte. Un contragolpe encabezado por Ardian Muja (reemplazante de Pllana) fue definido por el 5, Idriz Voca, marcando el 1 a 0. Abrach pensaba en el mismo desenlace que el partido anterior, pero la fortuna se apartó de su lado: en un tiro de esquina sobre el final del encuentro, un rebote pegó en el defensor Yber Maloku y gol en contra. El partido se fue con un empate que dolió, pero que en la previa se habría firmado a ciegas. Con la victoria ante República Checa, el Sub-21 de Kosovo se había acomodado en el segundo puesto que le permitía soñar con los playoff para clasificar a la Euro. Pero no era tan fácil: de los nueve segundos de cada grupo, solo los mejores cuatro disputaban ese lugar. 

Un mes después, en octubre, era la doble fecha decisiva. Dos partidos accesibles en casa: Lituania y Eslovenia. Las victorias llegaron sin sobresaltos, consolidando algunos jugadores para el futuro del equipo y también para nutrir a la Selección Absoluta. 2 a 1 sobre Lituania, y 3 a 0 ante Eslovenia con dos goles de Ardian Muja. Buen rendimeinto de un nuevo delantero para un puesto en el que más necesita la Mayor. La Sub-21 aseguró un destacado segundo puesto en su grupo pero se quedó con las ganas de seguir peleando por un lugar en la Euro: sexto mejor segundo, a solo dos puntos del cuarto, los dos que se escaparon ante Dinamarca. Adiós a la esperanza de una Kosovo olímpica en 2020. Y a renovar el equipo con una nueva camada. 

[Nota de la realidad: la Sub-21 estuvo mucho más lejos de clasificar que esta campaña en el FM]

Simultáneamente, la Mayor tenía su propia fecha doble para decidir el futuro del grupo de la Liga de Naciones. Un viaje corto a Macedonia y después a esperar en Kosovo a Azerbaiyán. Los vecinos de la ex Yugoslavia habían ganado cómodos sus dos partidos por 4 a 0, sumando igual cantidad de puntos pero mejor diferencia de gol. Había que ganar para posicionarse en el único puesto de ascenso. Los macedonios del norte necesitaban lo mismo y se hicieron dueños del partido controlando la posesión y llegando al arco kosovar, aunque sin peligrosidad. La táctica de la Kosovo de Abrach estaba preparada para todos los escenarios: hoy tocaba aguantar y contragolpear, y el equipo lo entendió. Después de varios ataques de los locales empujados por los miles de hinchas que colmaron el estadio, Ujkani sacó del arco buscando a Bersant Celina por la derecha quien tiró un centro largo desde atrás hasta el área que corrió Pllana para marcar el 1 a 0.  A pesar de los intentos de Macedonia, el resultado quedaría así. Triunfazo kosovar. 

La confianza quedó muy alta, y eso jugó a favor primero y en contra después. El partido ante Azerbaiyán iba tranquilo, con un dos a cero sellado por Pllana. Mucho se dice que este es el peor resultado y este partido fue una muestra de eso. A los 65 minutos descontó y a los 80 empató, y no hubo mucho tiempo para reaccionar. La victoria previa ante Macedonia se hizo así más importante dejando a Kosovo primera pero solo por un punto, para enfrentar la doble fecha final en el mes de noviembre. 

Con un ojo puesto en Azerbaiyán esperando que también le arrancara puntos a los macedonios, Abrach y sus muchachos viajaron hasta Andorra para buscar la segura victoria haciendo algunas pruebas (y más debuts de juveniles). Otro fácil cuatro a cero, pero con dos espinas: el goleador Pllana se retiró lesionado y los azeríes cayeron sin chances ante Macedonia. 

El ascenso a la C y el lugar asegurado en el playoff de la Euro 2020 se definiría mano a mano en Kosovo. Los locales con 13 puntos, con un empate conseguían el objetivo; Macedonia con 12, debía ganar para quedar primera. R. Krasniqi también lesionado no podía ser convocado para ocupar el lugar de Pllana y se buscó entonces en el Sub-21, ya que el suplente llamado originalmente (Vedat Muriqi) no había cumplido bien el rol de delantero avanzado en los minutos que tuvo contra Andorra. Ardian Muja fue el elegido, que llegaba a tiempo solo por jugar en el local Trepca’89.

El partido se hace más parejo que el anterior, de un arco al otro. Al descanso se va todo en cero, sufriendo y extrañando al goleador pero con el punto necesario. Minuto 58: Goran Pandev, la figura de Macedonia, recibe en tres cuartos de cancha; pase filtrado para Jahovic y gol. 0-1 abajo, golpe anímico y sensación de derrota. Kosovo va igual con lo que tiene, no hay mucho para mover desde el banco porque Kabashi también estaba ausente de la convocatoria por lesión. Había que confiar en lo que estaba en cancha. Pasaban los minutos y los ojos de los hinchas y del DT se posaron todos en Muja. Kosovo necesitaba de él, llegaba al área pero la pelota no entraba. Córner, 66 minutos marcaba el reloj. Tira Celina, devuelve la defensa macedonia al mismo costado, la recibe Zhegrova que recorta hacia adentro y busca destino para el centro. Muja se corre del amontonamiento de defensores y la pide. Pase corto de Zhegrova y Muja sin tocarla se acomoda para la pierna derecha, achica el arquero, la puntea y… ¡GOOOOL! Explota en un solo grito todo el estadio, el banco de suplentes, los once de adentro de la cancha. ¡Gol de Kosovo! 

Costó tanto conseguir el 1 a 1, que Abrach decide cuidarlo como si fuera un lingote de oro. Sale el 10 improvisado, Faton Toski, y entra otro volante central. Se forma un triple 5, a jugar con pase corto y la pelota segura, y a apretar bien cerrados para que no entre nada cuando la domina la visita que está obligada a ganar. Macedonia busca hasta el final, llega con peligro pero hoy es un día para Kosovo y el resultado no se va a mover. 95 minutos y por fin pita el árbitro, ¡se acabó! ¡El ascenso es kosovar! Y a dos pasos de la Eurocopa 2020, sin importar lo que suceda en el grupo de clasificación… Pero eso será un problema para el futuro, ahora es momento de festejar y tener un fin de año mucho más tranquilo que el anterior. 

El puesto de trabajo está seguro, el proyecto sigue en marcha. 

Continuará…

1 comentario

  1. Andy

    Me copó mucho el relato y la historia. Incluso empecé una partida en FM20 como DT de Kosovo (cero original jaja). Para cuándo la segunda parte?

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